Reglamento de infraestructura

En general, el reglamento es bienvenido para minimizar riesgos asociados a una actividad productiva como la nuestra, que se desenvuelve en un medio dinámico y en ocasiones impredecible.  Cuando la industria partió hace casi 40 años, los accidentes eran muchísimo más frecuentes y el sector realizó un importante trabajo en reducirlos. El valor del reglamento es que estandariza y facilitará el monitoreo sistemático de la seguridad de las estructuras en el mar.

En relación a las especificaciones para operación de las embarcaciones en centros de cultivo, nos parecen bien, son de sentido común y disponen acciones habituales de aseguramiento de condiciones apropiadas de los encargados del centro de cultivo para reducir riesgos operacionales de las naves que operen allí.

En cuanto al detalle de la normativa, estimamos contiene un exceso de requerimientos de información que puede ser obtenida desde otros medios como el SHOA, de otras instalaciones de cultivo cercanas, de Directemar, Universidades, entre otras fuentes. Realizar el levantamiento de tanto dato e información puntual además es oneroso. Y también hay información que el Estado debiese procurar reunir y sistematizar pues hay varios organismos públicos que recogen datos. El símil analizado -la norma noruega es bastante exigente pero aplica criterios simplificados donde es difícil colectar datos; o bien dispone de una base de datos. Y creemos que acá debiese ocurrir lo mismo.

En lo particular, hay aspectos técnicos irrelevantes para efectos la seguridad de la infraestructura, metodologías no aplicables en algunos casos y en otros insuficiente trazabilidad. A modo de ejemplo, son varios como cálculo euleriano que hasta donde sabemos no se usa ni aplicaría a estructuras, muestreo a toda la columna de agua cuando lo relevante son los primeros 15 m. coeficiente de arrastre de jaulas por efecto de la corriente, etc.

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Resolución N°1821

 

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